Perrita perdió un ojo por el trato que le dio su dueño sin alma – muchos besos para la familia que la salvó

Nunca entenderé por qué hay gente que se hacer cargo de animales si no los van a poder cuidar, y peor aún, si lo además los van a tratar mal.

A la perrita Bubbles le tocó vivir en uno de esos hogares que en realidad no son hogares, porque un hogar debe de estar lleno de amor y cuidados.

Bubble tuvo especial mala suerte, diría yo, porque cayó en manos de un hombre sin alma que le disparó y la golpeó con un martillo, lo que provocó que Bubble perdiera un ojo y parte de la mandíbula, según cuenta Animales Queridos.

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Wake me when it’s Friday. #mondayblahs

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La perrita tenía tan solo seis meses cuando llegó a un refugio e Houson, en Texas. En tan solo seis meses de vida ya sabía lo que era la vida dura. Afortunadamente en el refugio cuidaron bien de ella.

Lo primero que hicieron fue tratarle las heridas que presentaba. Y tras realizarle una radiografía vieron que estaba dañado el ojo derecho, la mandíbula y el oído interno.

Cuando estuvo curada, llegó el momento de darle los cuidados necesarios a su aspecto, de lo que se encargaron Kilyn Horton Blanchard, y su esposo, Ike Blanchard, propietarios de un servicio móvil de peluquería canina, que eran voluntarios en el refugio desde 2017.

Cuando conocieron a Bubbles, la perrita estaba gravemente herida, y Kilyn contó a Metro:

“La articulación de la mandíbula derecha se había roto y los huesos se habían convertido en un bulto calcificado a medida que sanaban. Bubbles solo podría volver a abrir la boca un poquito. Es sorprendente que sea capaz de comer”.

Kilyn cuenta que apenas vio a la pequeña perrita supo que debía llevársela a casa.

«Estaba recostada en su perrera, pero en el momento en que la abrimos salió y metió su cabeza en mi pecho y solo quería que la abrazara».

Tras 4 años, y después de algunas cirugías para sacar la bala que aún estaba en su organismo, Bubbles se encuentra más que lista para amar y vivir una vida feliz, lejos del dolor de su pasado.

Su familia dice que ama a los niños, es muy juguetona y amorosa.

Y ahora Bubble tiene una bellísima misión en la vida, cuenta cuenta Kilyn:

“Ahora estamos tratando de trabajar con diferentes centros de rescates de animales para crear conciencia sobre la crueldad hacia los animales, incluyendo ir a las escuelas y hablar con los más jóvenes sobre cómo cuidar adecuadamente a los animales. Queremos compartir su historia, pero centrarnos principalmente en su futuro y mostrarle a la gente que, aunque su pasado pudo haber sido duro, no tiene que determinar su futuro. También queremos fomentar la amabilidad y la generosidad hacia los demás».

Esta sí que es una familia comprometida con la causa, una preciosa familia. Y a mí me parece que Bubble es muy bella tal como es. ¿Estás de acuerdo?